Si alguna vez te has planteado comenzar a enseñar a través de Internet, o si ya tienes un contenido creado que quieres compartir, seguramente te hayas encontrado en la tesitura de no saber qué hacer primero. Hoy te damos algunos consejos para que estos comienzos te resulten más fáciles.

Llevas años acumulando conocimiento en tu disco duro y tienes claro que debes compartirlo, pero no sabes cómo. O llevas ya un tiempo dando clases de forma presencial, pero quieres lanzarte al mundo del aula virtual y no sabes qué elementos tienes que tener en cuenta. No te preocupes, sea cual sea tu caso, lo mejor es empezar por el principio. Vamos paso a paso.

1. Define la temática de tu curso.

Ante todo, debes tener claro sobre qué quieres que trate tu curso de manera concreta y concisa. Ten en cuenta que, a la hora de promocionar tu curso y hacer que llegue a más personas, deberá tener un nombre llamativo y fácilmente entendible; por lo que es fundamental que definas la temática de forma clara.

Si tienes mucha materia o conocimientos que puedan estar relacionados, quizás es mejor separarlos en varios cursos para que éstos sean más específicos, en vez de hacer un “mejunje” con todos ellos. Recuerda que vivimos en la era de la especialización, lo que hará que tu curso funcione mejor si se centra en un área específica de conocimiento.

2. Marca unos objetivos.

El siguiente paso es definir qué competencias deberán alcanzar los alumnos durante tu curso online. Éste es el momento también de pensar qué métodos de evaluación y enseñanza quieres establecer: un curso tutorizado, en el que tendrás que dedicarle tiempo a seguir, apoyar y corregir las tareas que vayas marcando; o bien un curso sin tutor en el que el contenido está ya fijado en un esquema cerrado.

La decisión de la metodología que vayas a usar irá en función a la consecución de los objetivos del curso, es decir, plantéate qué van a conseguir (o qué van a mejorar) los estudiantes realizando tu curso y enfoca todo el sistema de aprendizaje en torno a que lo consigan. Al igual que ocurre con la temática y el título, debes hacer que sean muy claros y concisos. La gente debe saber rápidamente en qué les va a resultar útil tu curso para elegir el tuyo y no otro.

3. Establece la duración del curso.

Una vez hayas definido los objetivos y la metodología a seguir para alcanzarlos, seguramente ya tengas una idea de cuánto tiempo necesitarán los estudiantes para ello. Tanto si finalmente es un curso tutorizado como si no lo es, debes tener claro cuánto durará tu curso y si habrá fechas marcadas o si, por el contrario, las horas que estableces son orientativas y cada alumno podrá distribuirse el tiempo a su manera y en función de sus necesidades.

4. Acota, adapta y simplifica tu contenido.

Vale, ya tenemos establecida la temática, objetivos, metodología y duración. Ahora toca meterse en materia y adaptar tu contenido a esta planificación que has realizado. Ten en cuenta que un aula online no funciona igual que una presencial. Al no estar en una clase física, seguramente tus alumnos estudien tu contenido de camino al trabajo, en pequeños ratos libres desde casa o incluso estando de viaje; por lo que la concentración es más difícil de mantener y los soportes generalmente serán móviles y no una mesa de trabajo al uso.

Simplificar tu contenido suele ser una gran solución para que la materia llegue como habías planeado y no se pierda por el camino. No publiques contenidos demasiado densos y procura que se ajusten al tiempo que has establecido. Recuerda que los objetivos del curso deben ser factibles. Trata de trasladar tu contenido de la forma más versátil y abierta posible, adaptado a la metodología concreta que hayas elegido y no como lo harías en una escuela presencial tradicional.

5. Busca herramientas.

Una vez que tienes claro qué contenido concreto incluir en el curso y cómo, necesitas buscar los formatos y soportes que te ayuden a llevarlo a cabo. Vivimos ya en un mundo tecnológico por completo. Todo el mundo tiene Internet al alcance de su mano y, con ello, existen multitud de herramientas digitales que te pueden servir de ayuda.

Tu curso puede contener vídeos, podcast, infografías e incluso gráficos interactivos. Todo aquello que ayude a transmitir el conocimiento de manera fácil, sencilla y accesible en cualquier momento. Busca aquellas que se adapten mejor a tu metodología y al tipo de curso que has planificado.

El último paso es el de buscar herramientas y plataformas web, esta vez no para tu contenido sino para publicar y alojar todo tu curso online. Tanto si quieres crear una escuela virtual con varios cursos o si tan sólo vas a promocionar un curso aislado, necesitarás una página donde alojar tu contenido, difundirlo y venderlo.

Si tu campo es de la programación, seguramente esto ya lo tengas solucionado. Pero si no es tu caso, y todo el tema de hosting, dominio, etc, te suena un poco a chino, búscate una plataforma que se encargue de esta parte por ti. De esta forma, tú solo tendrás que preocuparte de tener listo tu curso y tu contenido, sin más problemas técnicos ni quebraderos de cabeza con cómo mantener la web o cómo generar la pasarela de pago.

 

¿Listo/a? Si has cumplido estos pasos tu curso ya está preparado para lanzarse al mercado de la enseñanza virtual. Ahora es el momento de promocionarlo en todas tus redes sociales y conseguir que los alumnos te conozcan. Bienvenido/a al e-learning 😉