Lo tengo que decir alto y claro, “No me gustan los cambios”, es más me dan cierto pánico. Por otro lado soy consciente de que debemos evolucionar y adaptarnos. 

Siempre he creído que la virtud es tomar un poco de cada lado de nuestro consciente y subconsciente para atacar nuevos proyectos y sensaciones. Desde hace unos meses me siento ilusionado a la vez que aterrorizado. Quiero enseñar, transmitir mis conocimientos porque considero que a alguien le pueden interesar. Este es mi objetivo. Ya me conoceréis un poco pero si uno ha estado media vida formándose en diferentes materias por qué no rentabilizarlo y sobre todo disfrutar de la enseñanza de dichos conocimientos de manera prolongada. Sí, ya he sufrido en ocasiones ese sentimiento tan enriquecedor en el que alguien te agradece el esfuerzo que realizas por enseñar y la satisfacción de que alguien comprenda la materia en cuestión. No soy tan novato en el arte de la enseñanza.

Todo maestro sabe el reto que supone enfrentarse al acto de enseñar algo nuevo a alguien. Cómo hacerlo, con qué material y tiempo dispongo, qué conocimiento previos tiene el enseñado. Preguntas sin resolver en el primer instante a la que uno debe buscarle respuesta. Quizás en la clásica escuela los primeros días de un curso se utilizan para conocernos, los alumnos piensan que se deben conocer entre ellos y disfrutan mientras el maestro intenta conocer a cada uno de sus alumnos para enfrentarse posteriormente al reto mayúsculo de la enseñanza y de intentar conseguir una homegeneidad en la clase.

Los tiempos han cambiado decía Dylan, pues bien aquí me encuentro en la disyuntiva de seguir en mi aula convencional o dar un paso hacia el aula virtual. Es un sentimiento de cambio y necesidad que aunque escribiendo estos textos sigue estando presente -en un primer momento pensé que me ayudaría escribir en esta sección para enfrentarme a ello- Lo iré comprobando porque voy a intentar escribir sobre mi experiencia en la creación de mi primera aula virtual. Os seguiré contando, pero entre nosotros, sigo aterrorizado.