La enseñanza está en la base de la vida, no solo en las escuelas, porque para vivir es necesario aprender de todo, empezando por el lenguaje, para comunicar, para pensar, para recordar… 

Enseñar, en griego, se dice didasko, que literalmente significa «ayudar a alguien a crecer”.

Es una ironía peculiar en la vida que la mejor y más rápida forma de aprender algo es darlo a los demás tan pronto como lo aprendas, evitar acapararlo. El conocimiento quiere ser libre para descansar en la mente de otras personas y conectarse con otros conocimientos. Por lo tanto, la enseñanza es el oxígeno del conocimiento.

Enseñar para aprender 1

«Mientras enseñamos, aprendemos». – Séneca

Aprender NO se trata simplemente de recibir información, sino de procesarla. A lo largo de la vida personal y profesional, surgen muchas situaciones en las que es necesario aprender a aprender, en un proceso continuo de reinvención, apertura, adaptación… pero el aprendizaje no se produce automáticamente después de leer un libro, escuchar un podcast, ver una conferencia o tener una experiencia de vida. Sin aplicar alguna forma de procesamiento activo, como por ejemplo, la enseñanza, casi todo lo que leemos o vemos se pierde en semanas.

«Nadie aprende tanto sobre un tema como alguien que lo enseña». – Peter Drucker

Enseñar para aprender 2

Según un estudio de Harvard, “si pasamos los últimos 15 minutos de cada día tras una lectura o formación escribiendo y reflexionando sobre lo que hemos aprendido, obtenemos un 20% más de “ganancia de aprendizaje». Ahora, ¿imaginas qué pasaría si pasaras 15 minutos al día todos los días reflexionando sobre las lecciones que has aprendido y compartiéndolo con otros?

Al enseñar, no solo aprendes más rápido sino que además:

Enseñar para aprender 3

¡Ponte en marcha!

No sé lo que pienso hasta que lo escribo «. – Joan Didion

Cuando tu vocación docente es fuerte pero no sabes cómo avanzar, nuestras primerísimas recomendaciones para dar un paso decisivo son:

  • ESCRIBE, de manera constante y metódica, por ejemplo, tu “diario de aprendizaje”, donde puedas volcar tus reflexiones cada día tras una lectura, un entrenamiento, una charla …  y darle un tiempo a tu cerebro para digerir lo recibido, y «hacer tuya» esa información.
  • COMPARTE, acto seguido o simultáneamente, refuerza tus nuevos conocimientos compartiéndolos entre tus amigos, familiares o, si te animas, en tus redes sociales, a tu comunidad.
  • ESTRUCTURA tus aprendizajes
  • COMENTA las reflexiones de otras personas
  • CONOCE sus necesidades de conocimiento.
  • CREA cursos y contenidos valiosos
  • PUBLICA online y monetiza tu conocimiento 😉