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Las formaciones en directo y los webinar se han convertido en algo imprescindible en el panorama e-learning actual. ¿Cuáles son las ventajas e inconvenientes de este tipo de herramienta?

Ya lo nombramos cuando hablamos de las tendencias e-learning que veríamos a lo largo de este 2020, las lecciones en directo son, sin duda, un elemento a tener muy en cuenta a la hora de plantear nuestros cursos online.

No se trata de algo nuevo, ni mucho menos. Los llamados webinar, término que mezcla ‘web’ con ‘seminario’, llevan años implantados en el mundo de la enseñanza.

Generalmente son un tipo de conferencias en directo que da un experto en la materia, al que, al final de la exposición, se le pueden preguntar las dudas a través de herramientas de chat dentro de la propia emisión. De esta forma, el alumnado puede guardar la parte del vídeo donde se ha dado el conocimiento, pero, también, interactuar con todos los participantes para resolver y escuchar las dudas que hayan surgido.

Las lecciones en directo

La novedad llega cuando, además, este formato de videoconferencia se ha comenzado a utilizar para simular un aula física dentro de una virtual. Es decir, gracias a la transmisión en directo, se puede impartir una clase desde cualquier parte del mundo a la que podrán acceder todos los alumnos igual que si estuviesen allí presentes.

Este tipo de herramientas se están utilizando cada vez con más frecuencia porque permiten generar una cercanía con el profesor y el resto de compañeros que, de otra forma, suele ser bastante más escasa dentro del mundo virtual.

Un streaming, múltiples posibilidades 

La gran ventaja es que generalmente se trata de una herramienta sencilla, de muy bajo coste, y que permite una interacción directa con los estudiantes. Gracias al streaming se acortan las distancias y los compañeros pueden conocerse y compartir ese espacio lectivo, lo cual facilita la resolución de dudas y probablemente ayude a evitar abandonos en los cursos online, ya que el alumno deja de estar estudiando en solitario.

Otra de las ventajas es el aporte extra de contenido. Las clases en directo se pueden utilizar como método habitual de enseñanza para tu curso, o bien como complemento puntual para el mismo. Puedes hacer una lección especial sobre un tema en concreto que requiera una mayor explicación o que genere más dudas; lo cual agilizará muchísimo el aprendizaje de tus alumnos.

Además, en una clase por streaming puedes servirte de material de apoyo como presentaciones, otros vídeos o, incluso, test y ejercicios que se puedan ir realizando de forma simultánea a la clase.

Y ¿qué ocurre si mis alumnos no coinciden en horarios? Pues tampoco hay problemas. La gran mayoría de plataformas te permite guardar la sesión de directo para que, quien lo desee, pueda verlo en diferido cuando quiera y las veces que hagan falta.

Cuida el aspecto técnico 

Nos cuesta encontrarle algún posible inconveniente a este tipo de herramientas, pero sí es cierto que tendrás que tener en cuenta algunas cosas para que todo salga a la perfección.

Impartir cursos por streaming requerirá de una conexión a Internet bastante potente y de plataformas seguras que te permitan transmitir tu contenido como necesites. Es importante tener un soporte técnico que te respalde en todo momento para que no te encuentres con problemas a la hora de emitir la lección.

Planifícate bien qué temáticas tratarás en la clase para que no se alargue más de la cuenta y encárgate de concretar sobre qué hablaréis en la ronda de preguntas. Un vídeo de tres horas donde todo el rato se van por las ramas, no resultará útil a los alumnos que decidan verlo en diferido.

En definitiva, está claro que el streaming es una clara apuesta por la cercanía y la actualización total de los contenidos de tu curso. Valores que hoy en día se tienen muy en cuenta en las formaciones online.

Y tú. ¿te sumas al mundo del directo? ¡Cuéntanoslo en los comentarios! 🤓