Si has creado un curso online, habrás tomado muchas decisiones durante el proceso: desde el tema de tu curso, el título, qué incluir en las lecciones, cómo hacer los videos, cómo promocionar el curso… etc. Y finalmente, con todo preparado, te enfrentas a la difícil decisión de elegir un precio.

De todos los pasos que damos para crear y vender nuestros cursos online, elegir un precio es sin duda lo que encabeza la lista de las decisiones más difíciles pues no debe tomarse a la ligera.

El precio de tu curso, junto con el diseño de tu embudo de ventas, tiene un impacto directo en el tipo de marketing que puedes hacer para promocionarlo, en el tipo de estudiantes que quieres atraer, en la cantidad de apoyo y atención que puedes ofrecer a tus estudiantes, y por supuesto, en la cantidad de ingresos que puedes llegar a generar a partir de su venta.

Si cobras poco, erosionas el valor percibido de tu curso, limitas tu potencial de ingresos y tu inversión en marketing. Si cobras demasiado, puede que antes o después tengas que bajar el precio (y eso no es nada recomendable.)

Dado que BrainsPro actualmente impulsa gran número de cursos online sobre temáticas diversas, tenemos datos y una buena idea de lo que funciona y lo que no funciona cuando se trata de fijar el precio de un curso online.

Cuando lanzas tus primeros cursos online, es difícil resistirse a la tentación de ponerlos a bajo precio. Estás empezando y no tienes la confianza para cobrar más, no tienes mucho contenido para incluir en el curso, no sabes lo que su público objetivo está dispuesto a pagar o simplemente no dispones de una gran audiencia o de una lista de correo electrónico en la que promocionarte.

Sin embargo, has de saber que vender tu curso a un precio bajo es, por lo general, mala idea, porque:

1. hace que no quieras invertir mucho en marketing.
2. degradas el valor percibido de tu curso.
3. transmites que la formación online es menos valiosa que la presencial.
4. comienzas compitiendo en precio, y eso es una carrera perdida.
5. inviertes el mismo esfuerzo en vender un curso barato que uno más caro.
6. atraes a clientes de menor calidad.

Pero, ¿cuándo un precio es “bajo”?

A esta pregunta no hay una respuesta perfecta. Un precio considerado demasiado bajo dependerá de varios factores como el nicho o público específico al que te diriges, el tema de tu curso, las herramientas de promoción que utilices, tu autoridad en el mercado, entre otros. Como regla general, no es recomendable vender tu curso online por menos de 50€, aunque sí que se dan algunos escenarios interesantes en los que cobrar precio bajo por tu curso puede ser una decisión inteligente:

1. Durante un período de prueba, previo al lanzamiento oficial del curso.

Esto a veces se llama también un “lanzamiento beta” y es una práctica común decirle a tu audiencia que estás preparando un curso sobre una temática que le interesa. Incluso puede involucrarles en la configuración del contenido pidiéndoles su opinión antes de crear cada lección. Con este enfoque, tus estudiantes sabrán que va a aumentar la calidad (y el precio) de tu curso a lo largo del tiempo.

2. Cuando marcas un periodo de descuento limitado.

Esta técnica incentiva a comprar ahora, ya que los plazos crean psicológicamente sensación de escasez y urgencia. Una mejor manera de aumentar las ventas sería, más que reducir el precio, ofrecer bonificaciones adicionales que no se ofrecerán después de que expire el plazo. Por ejemplo, puedes ofrecer acceso gratuito a un curso relacionado, o incluso ofrecer un regalo, a cambio de registrarse.

Si decides vender tu curso por un precio bajo (o incluso gratis), recuerda hacerlo con visión y estrategia.

Pero, si lo que quieres es cobrar por tu curso, ten en cuenta estas consideraciones.

1. No pongas un precio a tu curso en función de su longitud

Recuerda que el precio de un curso se basa en el valor del contenido, no en la longitud. Si puedes enseñar a alguien a obtener el resultado que desea en 3 horas, no es necesario crear un curso de 7 horas. Pero, tus estudiantes esperarán una cierta cantidad de contenido en función del precio que paguen por su curso. Por ejemplo, si cobras 500€ por un curso que contiene 30 minutos de contenido, tus estudiantes probablemente se sentirán estafados y solicitarán un reembolso. Usa el sentido común. Si cobras 500€ o más por tu curso, incluye por lo menos entre 3 y 5 horas de formación. Si tu curso es gratuito, la duración en realidad no importa.

Recomendación:
La media oscila en 84€ para contenidos formativos online de entre 3 y 4 horas de duración estimada. La hora ronda los 25€, pero el precio óptimo por hora depende de otros factores, como por ejemplo, la complejidad de la temática, la categoría del contenido (curso, consultoría , tutorial, webinar…), la modalidad, si es una formación presencial, online o semipresencial,  si se trata un tema introductorio, avanzado o de experto, según la calidad de los recursos proporcionados, la inclusión de elementos para el refuerzo del aprendizaje, la dedicación docente… etc.

2. Observa a tu competencia

Pero sólo para asegurarte de que hay personas que pagan por cursos similares al tuyo y para validar la demanda del mercado. No elijas el precio de tu curso en función del precio de tus competidores sino en función del valor que aporta.

3. Cuantifica el valor que aporta tu curso online a tus estudiantes

Si con tu curso ayudas a tus estudiantes a ahorrar dinero o tiempo, diles cuánto. Si tu curso les ayuda por ejemplo a promocionarse en su trabajo o conseguir un trabajo específico, explica cómo y por qué.

Al cuantificar el valor que obtienen gracias a tu curso, posicionas su precio como una obviedad.

4. Haz un gráfico para probar diferentes precios

Probar diferentes precios y ver cómo cada uno de ellos afecta a tus ventas es una técnica muy útil para encontrar el precio óptimo de tu curso: Comienza con un precio bajo (pero no demasiado bajo) y luego auméntalo gradualmente. Sigue aumentando el precio hasta que tus ventas comiencen a mostrar resistencia. Cuando eso suceda sabrás que te estás acercando al techo de lo que tu público objetivo está dispuesto a pagar por tu curso.

El precio óptimo para tu curso dependerá de tus objetivos comerciales específicos, pero lo óptimo es encontrar un punto de equilibrio entre ingresos generados y número de estudiantes inscritos.

5. Piensa en la autoridad que tienes en el mercado en el que te mueves

¿Tu público objetivo te reconoce como expert@ en tu sector? ¿Llevas años trabajando tu audiencia? ¿Has publicado un libro? ¿Has dado conferencias sobre tu tema? ¿Has participado en medios de comunicación? ¿Has recibido algún premio por tu trabajo? ¿Tienes testimonios positivos de otros estudiantes o clientes? Todos estos factores te ayudarán a justificar un precio más alto por tu curso.

Si aún no te perciben como “expert@” en tu tema, la publicación de contenido gratuito es una buena forma de generar confianza y autoridad en tu mercado. ¿Tienes un blog? ¿Un canal de YouTube? ¿Un podcast? Estas son excelentes maneras de compartir contenido gratuito y generar confianza en tu audiencia.

6. Márcate objetivos de venta

Por último, al elegir un precio para tu curso online, ten en cuenta siempre tus objetivos globales. ¿Por qué estás creando un curso online? ¿Qué quieres conseguir con ello? ¿Tienes un objetivo concreto de ingresos anuales? ¿Tu objetivo es generar clientes potenciales y crear una lista de correo electrónico? ¿Tu objetivo es ofrecer un recurso extra a los clientes de un producto o servicio?

Imagina que tu objetivo es generar 20000€ en ingresos de las ventas de tu curso en los próximos 12 meses. ¿Cuántos estudiantes necesitarás que se inscriban y qué precio debería tener tu curso para alcanzar ese objetivo?

Cuanto más claro tengas tus objetivos, más fácil será encontrar el precio óptimo de venta.

Esperamos que esta entrada te haya sido útil, como siempre, no dudes en escribir tus comentarios o preguntas.

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