Tienes conocimientos y ganas de compartirlo, pero tu problema no es precisamente carecer de contenido, seguramente, al contrario, tienes demasiado: muchas ideas de cursos online, discos duros con ‘contenido’ recopilado durante años, investigaciones e información variada que podría incluirse… en esta entrada te damos 3 consejos que puedes aplicar si tienes demasiado contenido para tu curso online

Muy a menudo nos encontramos con que uno de los mayores retos a los que nos enfrentamos a la hora de crear el contenido de nuestros cursos online no es saber qué debemos agregar, sino qué debemos eliminar, la palabra clave es SIMPLIFICAR.

No se trata de bajar el nivel de profundidad sino de reducir la duración de las explicaciones. Es decir, si puedes enseñar algo perfectamente bien en 3 minutos, ¿por qué destinar 15 minutos a explicar lo mismo? Cuando comenzamos a lanzar cursos online, la recomendación es comenzar poco a poco, crear pocos cursos que sean cortos y muy concretos, e ir avanzando hacia cursos más grandes a medida que aumente nuestra familiaridad y confianza con el proceso de creación.

3 cosas que puedes hacer si tienes demasiado contenido para tu curso online

1. Enfócate en los objetivos de aprendizaje

Omite cualquier contenido o información que no ayude directamente a tus estudiantes a alcanzar los objetivos de aprendizaje. La idea es separar lo “importante” de lo “complementario”. Enfócate en tus estudiantes y en cómo cambiará su vida tras hacer tu curso. ¿Qué serán capaces de hacer, que sabrán qué sentirán…?

2. Divide tu contenido en pequeñas partes

Cuanto más pequeño sea el curso, menos abrumador; más efectivo será y más estudiantes lo terminarán con éxito. Diseña un programa teniendo en cuenta lo que el alumno va a aprender paso a paso y baraja la posibilidad de realizar varios mini cursos en lugar de un curso muy largo.

Dividir tu curso en pequeñas partes aumenta las posibilidades de que tus estudiantes alcancen los objetivos de aprendizaje y, además, te abre nuevas posibilidades de comercializarlo. Sea cual sea el precio de tu curso, la percepción es diferente cuando ofreces 10 cursos a 10€ cada uno en vez de 1 a 100€, por ejemplo. Ofrecer un curso por partes o módulos separados te permite ofrecer un modelo de suscripción o un plan de pago, o liberar el contenido durante varias semanas, ayudando a tus alumnos a adquirir conocimiento e implementar lo aprendido por etapas.

A un curso corto con el contenido esencial para adquirir el dominio de un tema muy concreto siempre puedes añadirle una sección de apéndices que aporte más valor en forma de lecturas adicionales.

3. Reduce el texto, crea interacción

Convierte el texto en esquemas, listas de verificación, hojas de trabajo… es decir transforma la teoría y las parrafadas en casos y ejercicios prácticos para tus estudiantes, que les haga participar e involucrarse y les invite a trasladar lo aprendido rápidamente a su día a día. Siempre puedes ofrecer la forma larga de tus contenidos en la sección de apéndices que comentamos en el punto anterior, pero no olvides que las personas aprendemos haciendo y que la motivación se consigue siendo consciente de los logros personales. Muestra a tus estudiantes lo que van aprendiendo y recoge sus comentarios.

Comienza simple, más tarde puedes comenzar a agregar más contenido a tu curso para convertirlo en un programa más formal y beneficiarte de la audiencia que has ido creando.

Puedes comenzar creando un “Desafío de 5 días” o un “7 pasos hacia X” sobre un tema que domines y aporte valor. Divide uno de tus temas de experto en 5 sencillos pasos, crea un video por día de no más de 2 minutos que explique cada paso, luego acompaña ese video con una tarea práctica.

Y sobre todo, pregunta y pide a tus alumnos que opinen, sus comentarios pueden ser el germen de nuevas ideas para futuros cursos.

¿Qué haces tú cuando te abruma la cantidad de contenido que tienes para crear un curso?

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