El contenido: el alma de todo negocio basado en información y educación. Con él muestras al mundo tu experiencia, le da voz a tu marca y consigues ingresos. Por todo ello, es obvio que merece protección. Pero, ¿cómo gestionas la protección de tu propiedad intelectual, especialmente teniendo en cuenta las realidades de la “economía de intercambio” que conlleva Internet?

Cuando incluso la industria musical, con sus abogados de alto vuelo no puede controlar las descargas ilegales, el intercambio de archivos o la piratería, ¿cómo podemos nosotros/as, como creadores de contenido y cursos, mantener nuestra propiedad intelectual segura? Sólo al conectarnos online, ya exponemos nuestros contenidos o cursos online a que cualquiera pueda copiarlos o verlos sin haber pagado. Si el plagio, robo o piratería se lleva demasiado lejos, puede convertirse en una verdadera amenaza para tu negocio de cursos online.

Sin embargo, y por otro lado, piensa también que a veces compartir tu contenido puede ser algo bueno, pues te puede permitir el acceso a potenciales clientes…

Es preferible en cualquier caso establecer medidas de protección preventivas con una visión proactiva, más que reactiva.

En este post te comentamos 10 maneras fáciles de implantar para comenzar a proteger desde ya la propiedad intelectual de los contenidos de tus cursos online:

1. Registra tu marca

Si realmente te preocupa la protección de tu propiedad intelectual, merece la pena que consideres la posibilidad de obtener una marca comercial. La OEPM es el Organismo Público responsable del registro y la concesión de las distintas modalidades de Propiedad Industrial en España, y en su portal tienes amplia información que te ayudará a barajar esta posibilidad.

2. Imprime el contenido y envíatelo

Imprime todo el curso, incluido el plan de estudios, las lecciones y el contenido; luego envíatelo por correo electrónico y no abras la copia. Si alguien alguna vez reproduce tu contenido y tenéis que solucionar la disputa, tendrás una evidencia fechada de cuándo se creó tu contenido y durante cuándo tiene lleva activo. Simple, pero efectivo.

3. Publica la fecha de creación de tu contenido

Cuando se trata de contenido online, no olvides que si publicas la fecha, ¡esa es la prueba de quién lo publicó primero! Cada publicación de blog, Youtube, videos transmitidos en vivo o redes sociales tiene una fecha de publicación. Si aparece un contenido replicado después de que el tuyo se haya publicado, está claro quién lo cogió de quién.

4. Muestra tu cara

La mejor forma de proteger tu contenido, sin duda, es convirtiendo casi todos tus materiales en video formato ‘busto parlante’, es decir, que tu cara aparezca en pantalla. Independientemente de quién lo esté viendo y de cómo accedieron al contenido, eres claramente tú la persona experta, la que se está presentando a la audiencia, lo que significa que eres la única que puede obtener el crédito por ello o cualquier negocio posterior de él.

5. Marca tu contenido

Puedes incluir, y no cuesta nada, una marca de agua en tus videos y materiales. Esta marca de agua puede ser tu logo, tu nombre o tu página web. De esta forma, aunque tu contenido se comparta sin tu consentimiento, tendrá tu marca de agua indicando a quién pertenecen.

Este es un ejemplo de una marca de agua colocada en uno de los cursos online publicados en una de las escuelas creadas con BrainsPro:

6. Crea alertas de contenido duplicado

Para esto puedes utilizar Google Alerts, una herramienta gratuita de Google que te permite ingresar en varios términos de búsqueda, como tu nombre y ciertas palabras y frases que usas. Una vez configurado, Google le enviará un correo electrónico cada vez que esas palabras o frases se publiquen online, luego puedes verificar si ha sido plagiado, referenciado adecuadamente o si es solo una coincidencia.

También puede usar verificadores de plagio para ver si su trabajo se ha duplicado en cualquier lugar. Hay muchos por ahí, pero uno de ellos es Copyscape, donde puedes insertar la URL en la publicación de tu blog, por ejemplo, y luego buscará contenido que coincida.

7. Crea y publica tu política de derechos de autor

Puedes crear tu propia política de derechos de autor y publicarla para guiar y educar a tu público sobre lo que está bien y lo que no en lo que respecta al uso de tus contenidos. Aunque esto no te protege legalmente, la información puede darle las pautas para referenciarte de manera correcta. Simplemente escribe una lista muy clara de lo que consideras ‘correcto’ cuando se trata de hacerte referencia, usar tu contenido y compartirlo o reproducirlo, y lo que no quieres que hagan. Infórmales también sobre cómo pueden solicitarte permiso para usarlos.

Considera además incluir un símbolo de copyright (©) o una exención de responsabilidad en tu contenido. Aunque no ofrece protección adicional, puede hacer que las personas se lo piensen dos veces antes de reproducir tus contenidos sin consentimiento.

8. Let it go… 🙂

Es muy fácil entrar en “modo paranoia”, proteger nuestros recursos intelectuales y encerrarlos todos en una mazmorra de conocimiento inaccesible, pero ya te habrás dado cuenta alguna vez que retener el conocimiento solo evita que millones de potenciales estudiantes te conozcan. ¿Qué será mejor, impedir que unos pocos accedan maliciosamente o ayudar a muchos a que aprendan y mejoren sus conocimientos contigo?

9. Interactúa, humaniza… crea experiencias personalizadas

Presta atención al formato y a la metodología se tus cursos. Si haces que tus cursos sean altamente interactivos, tienes grupos privados exclusivos de redes sociales como Facebook, áreas de discusión, espacios para tutorías personalizadas, herramientas para sesiones cara a cara, seminarios online de preguntas y respuestas, emisión de certificados…, de repente todo tu trabajo se vuelve valioso para cada una de las personas que participan, y esto simplemente, no se puede cortar y pegar.

10. Recuerda: nadie puede ser tú

Nos pueden copiar palabras, textos, ideas o servicios pero la personalidad docente es única, nuestra forma de hablar, de mirar, el tono de nuestra voz, nuestra posición, a quién citamos o no, nuestra comunicación no verbal y mucho más… todo ello son las sutilezas que están realmente detrás de cualquier decisión de compra que tomamos, son esas las cosas que no nos pueden quitar.


Nota: Este artículo es sólo informativo. Consulta a un profesional legal cualificado antes de confiar únicamente en los consejos que recogemos.

Fuente: 11 Ways To Protect Your Intellectual Property in Online Courses, Sarah Cordiner.

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